github.com/blasdecrespo

topcat:~/blog/el-anuncio-va-un-orden-de-magnitud-por-delante$ cat entrada.md

El anuncio va un orden de magnitud por delante

ALIA, el PERTE Chip y los 33.700 millones de Aragón cuentan la misma historia: España no tiene poco cómputo, tiene mucho que no es suyo.

  • geopolítica
  • economía
  • españa
  • alia
  • cómputo
  • análisis

Sobre Salamandra Technical Report (BSC, 2025), IberBench (2025) y los datos públicos de ALIA y el PERTE Chip · leer el original

El mismo método, aplicado a un solo país

En la entrada anterior monté un modelo de dos variables para comparar bloques: el cómputo efectivo de la frontera avanza unas 15 veces al año, y por tanto el retraso de quien va con menos recursos es el logaritmo de su desventaja partido por el logaritmo de esa velocidad. La conclusión era que la ventaja es logarítmica, no lineal, y que cada país optimiza una función distinta bajo una restricción distinta.

Toca aplicarlo a casa. Y hacerlo con la misma regla: si el modelo predice bien, tiene que acertar también aquí, y si acierta, entonces las conclusiones incómodas hay que sostenerlas igual.

Primero la cuenta, que ya predice el resultado

La inversión privada en IA en Estados Unidos fue de 285.900 millones de dólares en 2025. En España, las startups de IA levantaron 717 millones de euros ese mismo año, el sector más financiado del ecosistema, por delante del deep tech y del software empresarial. Es la cuarta posición europea por número de empresas, detrás de Reino Unido, Francia y Alemania. No es un país irrelevante en esto: es un país pequeño en esto.

inversión privada en IA, 2025
    Estados Unidos ......  285.900 M$
    España (startups) ...      717 M€

    G = 366x  ->  T = ln(366)/ln(15) = 2,2 años

Dos años y pico de retraso respecto a la frontera. Y aquí viene lo interesante: eso es exactamente lo que se observa. A ALIA-40B se la ha comparado con el Llama-2-34B de mediados de 2023, que estaba entre año y medio y tres años por detrás según desde cuándo se cuente. La fórmula, alimentada solo con dinero, acierta la posición sin saber nada de España. Eso no es un elogio del modelo: es un aviso de que la posición española en la capa de modelos no tiene nada de excepcional ni de escandaloso. Es la que le corresponde por presupuesto.

ALIA: la aritmética dice algo que no esperaba

La historia conocida es que ALIA-40B se presentó el 20 de enero de 2025 entrenada con 2,3 billones de tokens cuando el plan eran 12 billones. Es decir, se publicó un modelo a la quinta parte del recorrido. La lectura periodística —y la mía al empezar— fue que ahí estaba el fallo. Hice la cuenta y no es así.

regla 6ND:  cómputo ~ 6 x parámetros x tokens

ALIA-40B, tal como se publicó ..  6 x 40e9 x 2,3e12 = 5,5e23 FLOP
ALIA-40B, como estaba planeada ..  6 x 40e9 x 12e12 = 2,9e24 FLOP
un entrenamiento frontera de 2025 ............... ~1e26 FLOP

retraso equivalente, T = ln(G)/ln(15):
    tal como se publicó ...  G = 181x  ->  1,9 años
    como estaba planeada ..  G =  35x  ->  1,3 años
    ------------------------------------------------
    terminar el entrenamiento valía 7 meses

Siete meses. Ese es todo el beneficio que habría dado completar el entrenamiento previsto. Publicar el modelo a un quinto de cocción fue una torpeza de comunicación, pero no es la causa de nada: incluso terminado, ALIA-40B habría estado a 35 veces del cómputo de un entrenamiento frontera. El agujero no está en los tokens que faltaron, está en que la escala asignada era otra liga desde el primer día.

Y aquí conviene ser justo: nada de esto es culpa de quien lo hizo. El propio informe técnico de Salamandra dice qué hacía falta —unos 215 días sobre 2.048 GPUs para el modelo de 40B— y los responsables del BSC han declarado en público que sabían que ese entrenamiento «no se iba a poder hacer» y que sacarlo cuando se sacó «no fue una decisión técnica». Es de las frases más honestas que he leído en un proyecto público español.

El nodo que iba menguando

El dato que de verdad explica la trayectoria no es ninguno de los anteriores. Es este: el acceso a MareNostrum 5 empezó en 512 de los 1.120 nodos y fue bajando a 256, luego a 128, luego a 16. Con 16 nodos —64 GPUs— no se preentrena nada; da para afinar y poco más. No hubo una decisión de cancelar el proyecto, hubo una decisión de reasignar la máquina, que produce el mismo resultado sin necesidad de anunciarlo.

El segundo agujero es de diseño, no de hardware, y me parece más grave porque era gratis de evitar: no hubo plataforma pública de inferencia. No hubo un chat.alia.es. Un modelo sin usuarios no genera datos de uso, y sin datos de uso no hay preferencias con las que alinear, ni casos reales de fallo, ni la única materia prima que un laboratorio pobre puede acumular sin comprar GPUs. Mistral existe como empresa con producto; ALIA existe como proyecto con entregables. La diferencia no es de talento, es de si al final del proceso hay alguien tecleando.

A partir de ahí sí hay corrección de rumbo, y hay que contarla: en diciembre de 2025 se publicó ALIA-40B instruida, alineada con un conjunto de instrucciones adaptado al contexto sociocultural español, con pilotos en atención a la ciudadanía, ámbito jurídico, emergencias y verificación. Y en enero de 2026 se adjudicó la ampliación de IA de MareNostrum 5, 129 millones de euros para una Factoría de IA con particiones separadas de entrenamiento e inferencia. Las dos cosas van en la dirección correcta. Llegan tarde y siguen siendo pequeñas, pero van bien.

Los papers son bastante mejores que los titulares

Si uno se queda en la prensa, la historia es un fracaso. Si uno lee lo que efectivamente se ha publicado, la valoración cambia, porque el trabajo científico español en esto no está en la capa de modelos: está en las capas que cuestan poco en FLOPs y mucho en criterio. Y ahí sí hay frontera.

  • El informe técnico de Salamandra documenta un corpus construido exclusivamente con datos de acceso abierto, tres tamaños (2B, 7B, 40B), 35 lenguas europeas, un vocabulario de 256.000 tokens dimensionado para que las lenguas minorizadas no se fragmenten al codificarse, y sobremuestreo deliberado de euskera y gallego. Todo con licencia Apache 2.0 y los guiones de entrenamiento y evaluación publicados.
  • IberBench reúne 101 conjuntos de datos y 22 categorías de tarea para español, portugués, catalán, euskera, gallego e inglés, con variantes de México, Uruguay, Perú, Costa Rica y Cuba. Evaluó 23 modelos y encontró tres cosas que importan: rinden peor en tareas de industria que en tareas fundamentales, el gallego y el euskera van sistemáticamente por detrás, y en algunas tareas los resultados son indistinguibles del azar.
  • SALAMANDRATA, la participación del BSC en la tarea general de traducción de WMT25, y el trabajo de red teaming en español y euskera de 2026 sobre o3-mini, DeepSeek-R1 y Salamandra, con 670 conversaciones. Ese último es evaluación adversaria en dos lenguas donde casi nadie la hace.

Fíjate en el patrón, porque es el mismo que describí para China pero con otra restricción. Allí la escasez de cómputo produjo mezcla de expertos y atención dispersa. Aquí la escasez de dinero y la obligación de rendir cuentas públicas producen un corpus que se puede auditar entero y una batería de evaluación en lenguas que a nadie más le importan lo suficiente. Un laboratorio frontera no puede publicar su corpus aunque quiera, porque tiene pleitos abiertos por él. España sí. Eso no es un consuelo: es el único activo del asunto que no se compra con GPUs, y es el que se ha construido bien.

Añado la letra pequeña, que el propio informe reconoce: los modelos salieron sin optimización por preferencias, y el contexto del 40B es de 4.096 tokens. En 2026 eso es corto de un modo que descarta la mitad de los usos reales. No es un detalle menor y el paper no lo esconde, que es más de lo que hizo la nota de prensa.

Y ahora el número que reordena todo el debate

Toda la discusión pública sobre soberanía digital en España ha girado alrededor de un modelo de 40.000 millones de parámetros. Mientras tanto, en el plano físico pasaba esto:

cómputo público para modelos soberanos
    ampliación de IA de MareNostrum 5 ....     129 M€
    (cofinanciada al 50% por EuroHPC; el resto
     lo reparten España, Portugal y Turquía)

cómputo privado levantado en suelo español
    AWS en Aragón, anuncio del 2/3/2026 ..  33.700 M€
    (sobre los 15.700 M€ ya anunciados en 2024)

    ratio ................................      261x

España no tiene un problema de falta de centros de datos. Se están construyendo a un ritmo que la red eléctrica no aguanta: la primera fase de 300 MW de Microsoft en Aragón, el campus de 500 MW de Blackstone en Zaragoza, y un centro de AWS en La Cartuja que cuando esté a pleno rendimiento consumirá del orden de 3.280 GWh al año, comparable al consumo eléctrico entero de la ciudad de Zaragoza.

Ese cómputo está en suelo español, se alimenta de sol y viento españoles, ocupa suelo español y bebe agua española. Y no es cómputo español. Es capacidad de un tercero alojada aquí, cuyo precio, cuya cola de acceso y cuyo destino los decide alguien que no está en esta jurisdicción. La soberanía se estuvo discutiendo en la capa de los parámetros mientras se firmaba en la capa del hormigón.

Mi opinión: se negoció la variable equivocada

El país está haciendo exactamente lo que hace una economía de recursos: aportar los insumos físicos —electricidad barata, terreno, clima, agua, permisos— a cambio de empleo y base fiscal. Eso no es despreciable. Del anuncio de AWS cuelgan unos 6.700 puestos a tiempo completo ligados a la operación y del orden de 29.900 empleos anuales de media en el tejido local. Es dinero real en provincias que lo necesitan.

Pero es la moneda equivocada. El empleo de un centro de datos es pequeño por megavatio y no acumula capacidad; cuando el contrato acaba, queda un edificio. Lo que sí acumula es el cómputo. Emiratos, con menos población que Madrid, entendió que lo que se negocia con capital es acceso a tecnología, y lo negoció. Aquí se aportó el activo más escaso del mundo en 2026 —potencia eléctrica conectada— y se pidió a cambio la variable que aparece bien en una rueda de prensa.

La contrapartida que yo habría exigido se llama cuota de cómputo en especie: un porcentaje de la capacidad instalada, reservado a precio regulado para investigación pública, universidades y empresas nacionales, indexado a los megavatios concedidos. Cuesta cero euros de presupuesto, es exigible en el propio permiso de conexión y convierte un activo que se agota —la capacidad de red— en uno que sí acumula. Cada gigavatio que se concede sin esa cláusula es la misma operación repetida: se entrega lo escaso y se cobra en lo abundante.

La restricción real: el punto de conexión

En la entrada anterior situé el cuello de botella de cada bloque: memoria en China, megavatios en Estados Unidos, demanda en Europa. El de España es más fino que «energía». España genera de sobra y a menudo con precios que son la envidia del continente. Lo que falta es el punto de conexión: el permiso de acceso a la red en un nudo concreto.

Desde que en marzo de 2026 se introdujo una tasa para desincentivar el acaparamiento de permisos, se han liberado apenas 2,2 GW. Se estima que entre el 30 % y el 50 % de los centros de datos previstos para 2026 podrían retrasarse o caerse por falta de infraestructura eléctrica, cuellos de botella en componentes y oposición local creciente. Y hay un Real Decreto en preparación que condicionará permisos a informes anuales de consumo de energía y agua, aprovechamiento del calor residual y empleo generado.

Ese es el instrumento. Un decreto que ya va a exigir informes de consumo y calor residual es exactamente el sitio donde cabría escribir la cuota de cómputo, y donde no está. Y por si alguien piensa que la red es un detalle administrativo: el 28 de abril de 2025 se desconectaron unos 15.000 MW en cinco segundos, en torno al 60 % de la generación de aquel momento. Un sistema con poca inercia al que se le van a enganchar cargas de cientos de megavatios que además no toleran un microcorte no es un problema de tramitación, es un problema de física.

PERTE Chip: el mismo patrón, otra capa

Y para comprobar que esto es un patrón y no un accidente, el caso de los semiconductores. El PERTE Chip se anunció en 2022 con 12.250 millones de euros, de los cuales 9.350 iban a plantas de fabricación y 7.250 específicamente a lógica avanzada por debajo de 5 nanómetros. Conviene saber que 10.750 de esos millones son capacidad financiera —préstamos e instrumentos de capital— que solo se moviliza cuando una operación se cierra. A diciembre de 2025 se habían aprobado alrededor de 1.000 millones. La planta de Broadcom, de hasta unos 1.000 millones de dólares, se cayó en julio de 2025 sin explicación pública. España no tiene hoy ninguna fábrica comercial de lógica avanzada confirmada, y la propia patronal del sector admitió en junio de 2026 que el PERTE fue demasiado ambicioso.

Lo que sí hay es una cartera de proyectos pequeños y especializados: el centro de IMEC en Málaga —500 millones comprometidos, algo más de 168 adjudicados en obra en mayo de 2026 y ejecución hasta finales de 2029—, fotónica en Vigo y Valencia, sustratos de diamante sintético y diseño sin fábrica propia con empresas como Semidynamics u Openchip.

Y mi valoración es incómoda de las dos maneras: esa cartera es la apuesta correcta. Diseño, fotónica y empaquetado son capas donde el ticket de entrada es humano y no de 20.000 millones, y donde hay empresas españolas que ya compiten. Simplemente no es la apuesta que se anunció. Otra vez el anuncio dimensionado para un país con diez veces el presupuesto, y detrás la corrección silenciosa hacia lo que sí cabía.

El patrón, dicho sin rodeos

Tres proyectos, tres capas distintas, la misma firma: ALIA se anuncia como el modelo fundacional del español y se entrega al 19 % del entrenamiento previsto con una asignación de máquina que va cayendo; el PERTE Chip se anuncia con lógica por debajo de 5 nanómetros y aterriza en un centro de I+D que estará listo en 2029; la soberanía digital se proclama en la capa del modelo mientras la capa física se firma a nombre de otros.

El fallo no es técnico. La gente que hizo Salamandra e IberBench hizo trabajo bueno con lo que le dieron, y lo documentó con una honestidad que no abunda. El fallo es que la distancia entre el anuncio y el recurso asignado es sistemática, y esa distancia tiene un coste que no aparece en ningún presupuesto: quema la credibilidad del siguiente proyecto y, sobre todo, tapa la capa donde España sí podía ganar. Mientras el debate público iba de parámetros, la decisión que de verdad marcará la década se firmaba en un expediente de acceso a red en Aragón.

Qué falsificaría esto

  • Si la ampliación de MareNostrum 5 se asigna en bloque a una campaña sostenida en vez de repartirse entre cientos de proyectos, mi argumento sobre la escala se cae. La variable a vigilar no son los exaflops anunciados, es la política de asignación, y esa no la publica nadie.
  • Si ALIA acaba con una plataforma pública de inferencia con uso real, el bucle de datos que hoy no existe cambia el pronóstico más que cualquier cifra de parámetros.
  • Mis cifras de cómputo salen de la regla 6ND y de recuentos de tokens públicos. Pueden estar mal por un factor de dos. Da igual: en escala logarítmica, equivocarse por un factor de dos mueve la conclusión 0,26 años. La robustez a mi propio error de estimación es la mejor propiedad de este método, y también su límite, porque significa que no sirve para distinguir cosas parecidas.
  • Si la tasa antiacaparamiento acaba liberando bastante más de 2,2 GW, la restricción de red se relaja y el argumento del centro de datos se refuerza en vez de debilitarse. Sería una buena noticia que iría en contra de lo que escribo aquí.

Lo que me llevo

  • La fórmula de la entrada anterior, alimentada solo con el dinero invertido, sitúa a España a 2,2 años de la frontera, y es donde está. No hay ni milagro ni catástrofe: hay presupuesto.
  • Terminar el entrenamiento de ALIA valía siete meses de brecha. El problema nunca fueron los tokens que faltaron, fue una asignación de máquina de otra liga y la ausencia de un producto donde recoger uso.
  • Los papers españoles son mejores que su reputación, y están en la capa correcta: corpus auditable, evaluación en lenguas ibéricas, red teaming. Es lo único de todo esto que no se compra con GPUs.
  • España no es pobre en cómputo, es propietaria de casi nada del cómputo que aloja. Ciento veintinueve millones de máquina pública contra treinta y tres mil setecientos de máquina ajena en el mismo país.
  • El activo escaso que España tiene y el mundo no es potencia eléctrica conectada. Se está entregando a cambio de empleo, que es abundante y perecedero, en vez de cómputo en especie, que es escaso y acumulable.

Fuentes

topcat:~/blog/el-anuncio-va-un-orden-de-magnitud-por-delante$ cd ..