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2026-08-10
No es adicción, es un equilibrio
Los mismos estudiantes valoran TikTok en +55 dólares y en -24 dólares. Las dos cifras son correctas, y restarlas te devuelve la matriz de pagos de un dilema del prisionero.
Sobre Bursztyn, Handel, Jimenez y Roth (NBER 31771, 2023); Press y Dyson (PNAS, 2012); Chen y Zinger (2014) · leer el original
Dos preguntas que parecen la misma y no lo son
Pregunta uno: ¿cuánto habría que pagarte para que borres TikTok durante cuatro semanas? Pregunta dos: ¿cuánto pagarías tú porque TikTok no existiera para nadie, tú incluido? Suenan a la misma pregunta con distinto envoltorio. Dan resultados de signo contrario en la misma persona, y ese cambio de signo es todo el asunto.
El excedente del consumidor, tal y como se mide siempre, contesta la primera. Toma el consumo agregado como dado: el mundo sigue igual, tú te sales. Si el valor de un producto depende de cuánta gente lo usa, y sobre todo si no usarlo cuesta caro porque los demás sí lo usan, entonces la primera pregunta no mide lo que crees que mide. Mide el precio de salirte solo, que es una cosa distinta del valor del producto.
El experimento
Bursztyn, Handel, Jimenez y Roth montan la medición en tres pasos, preinscrita y con dinero real de por medio, sobre estudiantes universitarios de Estados Unidos. La muestra de TikTok es de julio de 2023: 1.713 personas empiezan, y queda un panel de 707 estudiantes, 371 usuarios y 336 no usuarios. La ola de Instagram y Maps es de agosto y septiembre del mismo año, con 935 y 854 asignados al azar.
- Paso 1, valoración conservando la red: cuánto te tengo que pagar para que desactives tu cuenta cuatro semanas, mientras todos los demás siguen igual. Esto es el excedente del consumidor de manual.
- Paso 2, valoración retirando la red: lo mismo, pero sabiendo que a todos los demás participantes de tu universidad se les ha pedido desactivar. La caída entre el paso 1 y el 2 es, literalmente, el efecto de red medido en dólares.
- Paso 3, valoración de mercado: prefieres que se desactiven todas las cuentas, la tuya incluida, o que no se desactive ninguna. Aquí sí puedes pagar por la primera opción. La opción de fuera ya no es «yo me salgo», es «esto no existe».
El diseño tiene un detalle que lo salva de ser una encuesta de opinión: la desactivación masiva se iba a ejecutar de verdad si conseguían reclutar a dos tercios de la universidad. No es un experimento mental, es un umbral.
Las cifras
TikTok Instagram
paso 1 WTA desactivar yo solo ..... 55 $ 47 $
paso 2 WTA con la red retirada .... 39 $ 37 $
caída (efecto de red) ...... -29 % -21 %
paso 3 DAP porque no exista ....... 24 $ 6 $
usuarios con bienestar individual positivo 92 % 86 %
usuarios con excedente de mercado negativo 60 % 46 %
Léelo despacio, porque las dos últimas líneas parecen contradecirse y no se contradicen. El 92 % de los usuarios de TikTok sacan bienestar positivo del producto: dado el mundo tal y como está, usarlo es mejor que no usarlo. Y el 60 % preferiría que el producto no existiera. Las dos cosas a la vez, en la misma gente, sin ninguna incoherencia.
Entre los que ya no lo usan la señal es todavía más limpia: el 83 % de los no usuarios de TikTok y el 56 % de los de Instagram pagarían porque los demás desactivaran. Gente que no consume el producto y que aun así paga por que desaparezca. Eso es una externalidad, no una preferencia.
La matriz sale sola
Aquí es donde el paper me interesa más de lo que él mismo declara. Los autores están haciendo economía del bienestar: quieren una medida de excedente que no mienta. Pero sus tres elicitaciones identifican, sin que lo digan, los cuatro pagos de un juego 2x2. Normalizo a cero el mundo de hoy (todos usando) y traduzco. Cooperar es desactivar, desertar es seguir usando.
TikTok, dólares por cuatro semanas, normalizado a que hoy todos usamos
los demás
desactivan usan
yo desactivo +24 -55 <- R y S
uso +63 0 <- T y P
P = 0 el mundo de hoy, por definición
S = -55 me salgo yo solo: es el paso 1, cambiado de signo
R = +24 nos salimos todos: es el paso 3
T = +63 se salen todos menos yo: R + paso 2 = 24 + 39
De los cuatro pagos, tres están medidos directamente y el cuarto, la tentación, sale de sumar el paso 3 y el paso 2. Esa suma es mía, no del paper, y conviene decirlo antes de apoyarse en ella. El resto es aritmética sobre cifras publicadas.
Comprobación: ¿es de verdad un dilema del prisionero?
Un juego es un dilema del prisionero si cumple dos desigualdades. La primera ordena los pagos y hace que desertar domine; la segunda impide que la solución sea turnarse para explotarse.
condición 1: T > R > P > S
63 > 24 > 0 > -55 se cumple
condición 2: 2R > T + S
48 > 63 - 55 = 8 se cumple
Instagram, mismo cálculo:
P = 0 S = -47 R = +6 T = 6 + 37 = 43
43 > 6 > 0 > -47 se cumple
12 > 43 - 47 = -4 se cumple
Las dos plataformas son dilemas del prisionero completos, con los pagos en dólares y medidos, no supuestos. Usar domina: si los demás usan, salirme me cuesta 55; si los demás se salen, quedarme me da 63 en vez de 24. Gane quien gane, mi mejor respuesta es quedarme. Y el equilibrio en estrategias dominantes vale 0 cuando la cooperación universal valía 24.
Esa es la definición formal de trampa. No hace falta que nadie sea irracional, ni manipulado, ni débil de carácter. Con todo el mundo comportándose de forma individualmente óptima, el resultado colectivo es 24 dólares por persona y mes peor que el alcanzable. En un campus de 20.000 estudiantes eso son del orden de 480.000 dólares mensuales que no se los queda nadie: se evaporan en el equilibrio.
Instagram está la mitad de atrapado que TikTok
Merece la pena no aplastar las dos plataformas en una sola frase. El premio por cooperar, R, es de 24 dólares en TikTok y de 6 en Instagram: cuatro veces menos. El 60 % contra el 46 % va en la misma dirección. Instagram también es un dilema, pero uno mucho más flojo, donde la ganancia de coordinarse casi cabe dentro del ruido de la medición.
Cualquier argumento que trate «las redes sociales» como un bloque homogéneo está tirando esta información a la basura. La estructura del juego es la misma; la magnitud, que es lo que decide si merece la pena hacer algo, cambia por un factor de cuatro entre dos productos que la gente mete en la misma categoría.
El control que impide que esto sea un panfleto
Los autores repiten el experimento idéntico con aplicaciones de mapas y navegación. Mismo diseño, misma población, mismas escalas. El excedente de mercado sale positivo, grande y con p < 0,01.
Ese control es la pieza más importante del paper y es la que casi nadie citará. Si el resultado saliera negativo también en Maps, la conclusión sería que el método está roto, o que la gente dice que no quiere lo que usa por posturear. Sale positivo. Con lo cual el signo negativo de TikTok e Instagram no es un artefacto del procedimiento ni un desprecio genérico por el móvil: es una propiedad de esos productos concretos.
Traducido: esto no va de que la tecnología sea mala. Va de bienes cuyo valor es en buena parte posicional, donde lo que compras no es el producto sino no quedarte fuera. Los mapas te sirven aunque no los use nadie más. TikTok, no.
Por qué «bórrala y ya» es pedirle a alguien que haga el primo
La receta habitual, en su versión de responsabilidad individual, es que si no te gusta lo dejes. Mira dónde cae eso en la matriz: es la casilla S. Vale menos 55 dólares. Es, exactamente, la peor casilla del juego para quien la elige, y no por debilidad sino por aritmética.
Cuando alguien te dice que borres la aplicación te está pidiendo que cooperes unilateralmente en un dilema del prisionero. En un juego con estrategia dominante eso no es virtud, es pagar la externalidad de los demás. Y como consejo de política pública tiene una tasa de éxito predecible desde el primer principio: la que corresponde a pedirle a la gente que elija su peor opción disponible.
El paso 2 pone precio a esa moralina. La diferencia entre salirse solo y salirse acompañado son 16 dólares en TikTok y 10 en Instagram, un 29 % y un 21 %. Eso es lo que cuesta el desarme unilateral, medido.
Por qué tampoco es adicción
La lectura contraria, la que domina el debate público, dice que esto es adicción: productos diseñados para secuestrar tu atención contra tu propio interés. Los datos tampoco encajan ahí, y esto es más incómodo de decir porque va contra el consenso simpático.
El 92 % de los usuarios de TikTok obtienen bienestar individual positivo. No están equivocados sobre su propio margen: dada la red tal como es, usarlo les compensa. Si fuera un problema de autocontrol, el paso 1 debería salir pequeño o negativo, porque el adicto que recupera el control gana. Sale 55 dólares positivos. La preferencia por que el producto no exista no aparece hasta que cambias la opción de fuera, que es una operación sobre el mundo, no sobre la psicología del sujeto.
Y cuando les preguntan abiertamente por qué siguen usándolo, el motivo más frecuente en ambas plataformas es el miedo a perderse algo. Eso no es un sesgo cognitivo: es una descripción correcta de la casilla S. Están respondiendo bien a un incentivo real.
El diagnóstico importa porque decide el tratamiento. Si es adicción, la intervención es individual: límites de tiempo, escala de grises, desintoxicación digital. Si es un dilema del prisionero, todas esas herramientas trabajan sobre una variable que no aparece en la matriz, y por eso llevan diez años sin mover el agregado.
Quién cobra la renta
Falta el actor que no está en la matriz de 2x2. Los usuarios juegan entre ellos; la plataforma escribe el tablero. Y para eso hay teoría, que es donde entra el segundo paper.
En 2012 Press y Dyson encontraron algo que nadie esperaba en un juego estudiado desde los años cincuenta: en el dilema del prisionero iterado existen las estrategias de determinante cero, con las que un jugador puede imponer unilateralmente una relación lineal entre su pago y el del rival. Un subconjunto, las estrategias extorsivas, garantizan al que las usa una parte ventajosa del excedente. Lo perverso es la respuesta óptima del otro: cooperar incondicionalmente. Y al hacerlo maximiza también el pago del extorsionador.
Un jugador que usa estas estrategias puede imponer unilateralmente una relación lineal entre los pagos de los dos jugadores.
Chen y Zinger van más allá y demuestran lo que a mí me parece la parte verdaderamente inquietante. Press y Dyson conjeturaron que frente a un jugador adaptativo —uno que solo trepa por su propio gradiente, sin modelar al contrario— existen trayectorias que llevan al máximo. Chen y Zinger prueban que no es que existan: es que toda trayectoria adaptativa llega ahí, y no solo para las extorsivas sino para toda estrategia de determinante cero con correlación positiva. Su conclusión, textual, es que resulta siempre «seguro» usarlas, sin necesidad de saber qué camino seguirá el otro.
La asimetría que describe el teorema no es de poder ni de recursos: es de conocimiento. Un jugador que modela el juego le impone el reparto a uno que solo optimiza localmente, y no necesita saber nada sobre cómo aprende su rival. La robustez es el resultado, no la extorsión.
Ahora la honestidad obligatoria: esto es una analogía estructural, no un teorema aplicado. El artículo de Chen y Zinger habla de dos jugadores, memoria uno, infinitas rondas y pagos fijos. Una plataforma con miles de millones de usuarios no es el jugador X de ese modelo, y yo no he demostrado que lo sea. Lo que sí se transfiere es la forma del argumento —quien modela el juego fija el reparto frente a quien solo sube por la pendiente— y encaja con lo medido: los usuarios optimizan bien su casilla y siguen atrapados en la peor del tablero.
La conclusión incómoda, dicha sin adornos
Si los números son correctos, la prohibición coordinada de TikTok en un campus mejora el bienestar en unos 24 dólares por usuario y mes, y lo mejora también para el 92 % que declara bienestar individual positivo. Esa frase es iliberal y la sostengo como consecuencia aritmética, no como propuesta.
Porque de ahí no se deduce la política. Que una intervención coercitiva aumente el bienestar medido no la legitima: el mismo cálculo justificaría cosas que nadie firmaría, y una medida de bienestar no es una teoría de los derechos. El propio experimento enseña la salida elegante, y está en su letra pequeña: la desactivación masiva solo se ejecutaba si se apuntaban dos tercios. Eso es un contrato condicional. Nadie se sale solo, nadie asume S, y si no hay masa crítica no pasa nada.
Ese es el diseño de mecanismos que corresponde a este diagnóstico, y es lo que no está en el debate. La discusión pública oscila entre prohibir —coerción— y educar en el uso responsable —pedir que hagas el primo—, que son las dos respuestas equivocadas a un problema de coordinación. La respuesta correcta a un fallo de coordinación es un mecanismo de coordinación.
Qué falsificaría esto
- El punto más débil es mío, no del paper: mezclo disposición a aceptar en los pasos 1 y 2 con disposición a pagar en el 3, y la brecha entre ambas es un efecto dotación de manual, con factores típicos de dos o tres. Ahora bien, inflar la WTA de forma uniforme escala S y T sin alterar el orden, así que la estructura de dilema del prisionero sobrevive y lo que se mueve son las magnitudes. Si la brecha no fuera uniforme entre pasos, mi matriz se cae y habría que rehacerla.
- El pago T no está medido, lo derivo sumando el paso 3 y el paso 2. Es la única cifra de las cuatro que no se puede comprobar contra una figura del artículo.
- Los propios autores avisan de algo más serio que cualquier objeción mía: la selección hacia su estudio limita seriamente la capacidad de medir el bienestar medio de la población universitaria. Un 40 % de quienes no participaron alegaron privacidad y un 32 % miedo a perderse algo. Los que más atrapados están son precisamente los que menos se apuntan, lo que sesga a la baja.
- Estudiantes universitarios estadounidenses en 2023: la población con la red más densa y más solapada del planeta. Fuera de un campus el efecto de red es menor y el dilema debería debilitarse. Si alguien reprodujera esto en adultos trabajadores y saliera igual, el resultado sería mucho más fuerte de lo que aquí se afirma.
- Cuatro semanas. No dice nada sobre el equilibrio a dos años, ni sobre si la red se reconstituye en otra plataforma. Un dilema del prisionero resuelto en TikTok que reaparece en la siguiente aplicación no es una mejora de bienestar, es una mudanza.
Lo que me llevo
- Excedente del consumidor y excedente de mercado no son la misma cantidad, y difieren en el signo cuando no consumir tiene coste. Medir el segundo requiere cambiar la opción de fuera de «yo me salgo» a «esto no existe», y esa es toda la aportación metodológica del paper.
- Las tres elicitaciones identifican una matriz de pagos completa que cumple T > R > P > S y 2R > T + S en las dos plataformas. Un dilema del prisionero medido en dólares, no postulado en una pizarra.
- El 92 % con bienestar positivo y el 60 % que preferiría que no existiera son ciertos a la vez. Quien cite solo uno de los dos está construyendo el argumento que ya traía.
- No es adicción y no es debilidad de carácter: es una estrategia dominante. El miedo a perderse algo, que es el motivo más declarado, es una lectura correcta de la casilla que cuesta 55 dólares.
- El control con Maps sale positivo, así que esto no es una queja sobre la tecnología. Es una propiedad de los bienes posicionales.
- Prohibir es coerción, educar en el uso responsable es pedir cooperación unilateral en un juego con estrategia dominante. La tercera opción, la del umbral de dos tercios que el propio experimento usaba como herramienta, es la única que ataca la estructura del problema.
Fuentes
- Bursztyn, Handel, Jimenez y Roth — When Product Markets Become Collective Traps: The Case of Social Media (NBER Working Paper 31771)
- Press y Dyson — Iterated Prisoner's Dilemma contains strategies that dominate any evolutionary opponent (PNAS, 2012)
- Chen y Zinger — The Robustness of Zero-Determinant Strategies in Iterated Prisoner's Dilemma Games (2014)